Convertir la masturbación en una meditación nos puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad. También conocer y conectar con nuestro cuerpo.

Esta meditación, nos aportara beneficios a nivel corporal y emocional.

Tenemos que ampliar la imagen que tenemos de la meditación; sentarnos con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y espalda recta. Hay muchas maneras de meditar y no tienen que ser de una manera pasiva y/o estática.

Para mi cualquier momento y lugar es ideal para la práctica de la meditación.

La meditación es el Arte de estar y de sentir, por lo tanto podemos hacer de toda práctica diaria una meditación. Lo único que tenemos que hacer para transformar cualquier acto cotidiano en meditación, es realizarlo en plena conciencia. Por lo tanto, la masturbación también se puede realizar de forma meditativa.

Para realizar esta masturbación consciente, lo más importante es que involucres todos tus sentidos e invites a la mente a que, simplemente, observe lo que está sucediendo en ti.

Reserva como mínimo un día a la semana para practicar esta sagrada meditación y conseguir una relación mística con tu cuerpo y tu sentir.

Lo más importante es que estés presente en tí, por lo tanto, busca un espacio en que no te puedan molestar y regálate como mínimo una hora para desconectar del exterior y conectar íntimamente contigo.

Prepara cuidadosamente el espacio, cuidando todos los detalles. Enciende unas velas, pon un incienso o un aceite con el perfume que necesites en ese momento, aceite de masaje, música, prepararte alguna frutita o algo para beber. Todo que necesites para no tener que distraer tu atención.  Recuerda que en esta meditación todos tus sentidos están invitados.

Antes de empezar con la meditación tómate unos minutos de pausa. Cierra los ojos y observa cómo te sientes. Recuerda que la mente sólo observa, no juzga.  Pregúntate como te sientes y que necesitas.

Conecta con tu cuerpo, si puedes, te invito a que te desnudes y te quedes unos minutos observando tu cuerpo en el espejo, siente que no es tu mente la que te mira, es el amor el que mira a través de tus ojos.  Mírate a los ojos y observa lo que sientes.  A partir de esta conexión visual, deja que sea el sentido del tacto el que tome la iniciativa, da libertad a tus manos y a tu cuerpo y a partir de este instante eres tú quién crea la meditación. No hay técnica es una creación.

Sólo siente, observa y disfruta.

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