Es primordial para conocernos saber cómo somos, explorar y reconocer nuestro cuerpo, especialmente nuestra zona genital nos da mucha información sobre nosotras. no solo a nivel anatómico, sino que también de lo que sentimos, lo que nos gusta o no y como nos gusta.

Esta información nos ayuda a detectar cualquier anomalía que se presente, conocer las zonas que nos producen más placer y como estimularlas o que nos estimulen.   Nos permite observar la belleza de la diversidad; no hay dos vaginas iguales por lo que son únicas y maravillosas.

Para este reconocimiento utilizaremos casi todos los sentidos: la visual, el tacto, el olfato y el gusto.

Cuando nos miramos a través de un espejito observamos la forma, el color, como reacciona ante diferentes estímulos. Si nos miramos mientras nos masturbamos podemos maravillarnos de sus reacciones. La vagina se dilata ligeramente, los lóbulos del clítoris se hinchan (lo puedes observar entre los labios externos y los internos), el clítoris se erecta, se pueden observar las contracciones, como la vagina se lubrica, etc.

Con la ayuda de un especulo (un aparatito con forma fálica que utilizan los ginecólogos para realizar la exploración interna de nuestra vagina) podemos mantener abiertas las paredes de la vagina y así poder observar el interior. Esta observación te permite entrar en contacto con tu espacio más íntimo y visualizar la apertura del cérvix que te indica en que fase del ciclo te encuentras. Esta información te ayudara si estas intentando quedarte embrazada. (El especulo se lo puedes pedir a tu ginecólogo o farmacéutico).

A través del tacto podemos reconocer las diferentes texturas, (las paredes vaginales, los labios internos son muy suaves y el punto g que es una zona rugosa), las humedades de nuestra vagina; estamos lubricando, que zonas se humedecen más y cuando.  Nuestras manos nos ayudan a descubrir las zonas de placer y como nos gusta que sean estimuladas (ritmos y presiones).

Familiarizarte con el olor de tu vagina y sus fluidos es importante para detectar posibles infecciones, aunque culturalmente nos han enseñado que la vagina huele mal, es una falsa creencia. Tu vagina tiene un olor característico, sólo huele mal cuando algo no va bien, por lo tanto, reconocer tu olor es imprescindible para detectar cualquier alteración. También se puede apreciar que el olor puede cambiar dependiendo del momento del ciclo que estás.

Os invito también a que dejéis que el sentido del gusto participe. Debemos tener una buena relación con nuestros fluidos por lo tanto os invito a que descubráis a que sabe vuestro sexo. Puede ser un descubrimiento muy excitante.

Reconocernos nos ayuda a aceptarnos y ambas cosas son vitales para disfrutar de una sexualidad placentera y libre.

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